Cap.3
Cuarto Creciente.
Cap.3
Narradora: Atenea Cullen.
Una vez finalizado el día de escuela, nos fuimos hasta el aparcamiento.
Esta vez todos nos miraban mal, muy mal. Resultaba evidente que Aphrodite había comenzado a mover sus influyentes hilos.
Al perecer no se equivocaba respeto a eso de que ella mandaba aquí.
De todos modos una simple y patética humana como ella no me iva a intimidar a mí.
-Chicos, "Miss Bordería" parece haberse puesto manos a la obra-comenté-todo el mundo nos mira como si fueramos animales de caza.
-Bueno, no se equivocan del todo, ¿no?-dijo Rose. A ella Aphrodite le gustaba tan poco como a mí.
Le sonreí.
-Bueno, no pienso dejar que la idiota esa me amargue el día, me voy al coche.-dijo Marah- Nea, Tony, os veo allí.
Una vez dicho eso, mi hermana se desvaneció.
De repente oí un ruido de arrogantes tacones. Me giré y allí estaba ella.
Rubia, guapa, delgada a la par que curvilínea, con un color de cabello de lo más parecido al mío, con tacones y una personalidad y sentido del liderazgo que asustaba.
Asustaba a todos, menos a mí.
Menos a mi familia, me corregí a mi misma.
-Ejem...
-Aph, ya me he dado cuenta de que estás ahí, no hace falta que carraspees como si fueras una abuela chocha.-comenté.
-¿Aph?¿abuela?¿chocha?... ¿Pero de qué...?
-Qué te calles, Aphrodite-la irrumpió Alice- no haces más que molestar.
Los ojos de mi hermana ardían con furia mientras los de mi querida Aph se apagaban.
-...
-¡Wow! ¡Pero que maravilla de zapatos!-comentó Alice.
Era muy propio de ella fastidiar un buen momento sacando a colación su obsesión por la moda.
-¡A que sí! Los compré la semana pasada en Gucci y...
-¡Qué te calles Aphrodite!
Esta vez fue Rosalie la que interrumpió.
Yo me giré con brusquedad para dirigirme hacia mi coche color naranja brillante.
Urbano y deportivo. Lo amo.
Marah nos esperaba a Tony y a mí en el asiento del conductor.
-¿Te importa que conduzca yo hoy, Nea?-preguntó.
-Para nada, todo tuyo.
El trayecto se hizo corto.
Una vez en casa me dirigí hacia la habitación de Alice y Jasper.
-¿Alice?, ¿Puedo hablar contigo?-pregunté a sabiendas de que así era.
-Claro, pasa y sientate.
-¿No está Jasper?-pregunté inquieta.
-No, acaba de salir de caza.
-Por un día sus conocimientos sobre guerra nos vendrían bien-dije-supongo que ya sabrás que pienso hundir en la miseria a Aphrodite Lafont.
La miré esperando una opinión positiva al respecto.
-Me muero de ganas de hundirla, pero... No estoy completamente segura de si deveríamos hacerlo...
-Después de hacer que la echen iremos a su casa y podrás quedarte con toda la ropa que te guste.
Los ojos de Alice se iluminaron.
-¿Con todo lo que quiera?.-preguntó maravillada.
-Con todo lo que quieras.-afirmé contenta.
-¿Avisamos a Rose y a Bella?
-Claro que deveríais avisarnos.-por la puerta aparecieron Rose, Bella y Kiara.
Perfecto, ahora éramos cinco contra cinco, Aph va a morder el polvo.
-¿Qué especualis vosotras a mis espaldas?-se nos unió Laia.- ¿Puedo unirme? Adoro las venganzas.
-Tú no asistes a clase con nosotras, Laia, no sería justo.-comentó Alice.
-Estoy segura de que Marah no nos va ayudar, así que puedes quedarte con ella mientras nosotras planeamos.-sentencié yo.
Laia me miró con mala cara, pero después se dió media vuelta y se marchó.
-Hermanita, tienes razón, yo paso de ayudaros. La rubia imbécil me trae sin cuidado.
-Marah, siempre es un placer contar contigo.-dije yo ironicamente.
Marah torció el gesto en una falsa mueca de disgusto y se fue siguiendo los pasos de Laia.
-¿Y bien?,¿Cual es el plan?
-Aún ninguno, Bells.
-Pero pensamos hacer algo que la pueda hundir, pero tanto que jamás pueda volver a influenciar a nadie y ponerles en nuestra contra.
-Caray Rose, te veo bien dispuesta, eh.-comenté yo.
-Estoy acostumbrada a ser la primera en todo, y esa rubia no va a cambiar mis planes.-dijo ella.
-Esa es mi Rosalie.
Continuará...




